Uso perioperativo de opioides en perros y gatos
Sandra Forsyth - New Zealand

Traducción: Jorge Nealon

 

Introducción
Los opioides son comunmente administrados a perros y gatos en el período perioperativo por una series de razones. Proporcionan analgesia y sedación y reducen la cantidad de anestésicos inyectables e inhalatorios necesarios para mantener la anestesia. También pueden administrarse para inducir la anestesia y suplementar la analgesia durante la anestesia inhalatoria.

Analgesia
Algunos de los opioides son potentes agentes analgésicos, otros son mucho menos efectivos. La ruta de administración también puede afectar la eficacia de la analgesia proporcionada por los opioides. La oximorfona, morfina, metadona y fentanilo proporcionan una analgesia dependiente de la dosis entre moderada y excelente, mientras que el butorfanol y la meperidina son agentes analgésicos bastante ineficientes a la mayoría de las dosis. La buprenorfina puede proporcionar una analgesia efectiva si la dosis es suficiente.
La oximorfona, morfina y metadona pueden proporcionar una analgesia de duración moderada cuando se aplican por una ruta parenteral, mientras que el fentanilo tiene acción demasiado corta para ser útil cuando se emplea de esta manera. Los parches de fentanilo permiten la penetración transdérmica sobre un largo período (varios días) de alivio para pacientes dolorosos. La buprenorfina proporciona analgesia por 8 a 12 horas cuando se aplica parenteralmente; la meperidina y el butorfanol son efectivos por menos de dos horas.
Los efectos colaterales no son raros con la administración de opioides e incluyen sedación, vómitos, defecación, bradicardia e hipoventilación. Estos efectos varían con el agente, ruta de administración, dosis y severidad del dolor presente al momento de la administración.
La sedación es más común con oximorfona y morfina y puede ser profunda en algunos pacientes con dosis altas. Este efecto es mucho menos común con metadona, buprenorfina y petidina.
Los vómitos son vistos frecuentemente luego de la aplicación de morfina en perros cuando se aplica preoperativamente pero son raros cuando se administran postoperativamente. Cerca del 90% de los perros vomita cuando se les aplica morfina pero pocos gatos lo hacen. Los vómitos ocurren a pesar de la administración concurrente de acepromacina, que es un agente antiemético moderadamente efectivo. Los otros opioides es mucho menos probable que induzcan vómitos en cualquier especie. Al igual que los vómitos, la defecación es más frecuentemente vista luego de la aplicación de morfina en perros.
Frecuentemente se encuentra bradicardia con los opioides agonistas µ potentes como la oximorfona, morfina metadona y fentanilo, este último tiene el potencial de inducir una bradicardia especialmente profunda. A pesar de ser también agonistas µ, la meperidina y la buprenorfina es infrecuente que causen bradicardia. La atropina o glicopirrolato se administran con los agonistas µ potentes para prevenir o contrarrestar la bradicardia.
Se puede ver hipoventilación con altas dosis de agonistas µ potentes. Es menos probable verla en animales con dolor comparados con los animales sin dolor que reciben opioides para sedación. La hipoventilación también es común en animales que reciben simultáneamente agentes anestésicos inhalatorios; puede ser necesaria la Ventilación Intermitente con Presión Positiva para mantener una PaCO2 o una concentración de CO2 al final de la espiración debajo de 45-50 mmHg. Esto especialmente cuando se administra fentanilo parenteralmente.
Estos efectos son más frecuentes con la administración parenteral de opioides potentes. El fentanilo transdérmico produce pocos efectos colaterales, al igual que la aplicación epidural de opioides.

Sedación
Los opioides son aplicados comúnmente tanto solos como combinados con otros agentes sedantes para tranquilizar al paciente durante la inducción y la recuperación. Pueden aplicarse con seguridad en la mayoría de los pacientes, porque aparte de la bradicardia, producen pocos efectos cardiovasculares. La profundidad y la duración de la sedación dependen del agente específico y la dosis administrada y el uso concurrente de otras drogas. La oximorfona y la morfina pueden proporcionar sedación profunda cuando se aplican solas, lo que no sucede generalmente con el resto. La sedación es mejorada con la adición de acepromacina, pero dado que este agente no está recomendado en algunos pacientes con enfermedades cardiovasculares, estos opioides pueden administrarse con midazolam para mejorar las condiciones de inducción. La metadona sola o con acepromacina proporciona una sedación moderada cuando se aplica en forma subcutánea o intramuscular, mientras que la sedación es profunda y rápida (5 minutos) cuando se aplica endovenosa. El butorfanol en combinación con acepromacina también produce una buena sedación, mientras que la acepromacina en combinación tanto con meperidina como con buprenorfina proporciona sólo una sedación entre leve y moderada.


Efecto en los requerimientos de agentes inhalatorios

La administración de un opioide en el período preoperativo puede reducir mucho los requerimientos de agentes inyectables e inhalatorios, dependiendo de la dosis y ruta de administración. A causa de que los opioides pueden producir una analgesia profunda, no es siempre necesario mantener al paciente con una concentración inhalatoria que produzca una relajación muscular importante. Por momentos, es posible llevar el plano anestésico a un nivel en el que el paciente tenga bastante tono mandibular cuando está presente la analgesia con opioides. Es posible proporcionar analgesia adicional a pacientes que no tolerarían un aumento de la concentración del anestésico inhalatorio. Pueden darse bolos de fentanilo, morfina u oximorfona, o de manera alternativa se pueden administrar infusiones de fentanilo o morfina durante la cirugía. La última es mi técnica favorita en la mayoría de los pacientes que requieren analgesia intraoperatoria. La desventaja de aplicar opioides intraoperatorios (especialmente un agente de larga duración como la morfina) es que puede demorar más tiempo para retirar el tubo endotraqueal. De cualquier manera, los pacientes se despiertan sin dolor y por lo tanto la recuperación es suave. Una pequeña proporción de pacientes pueden estar disfóricos como resultado de la presencia de opioides y puede necesitarse una pequeña dosis de acepromacina endovenosa para tranquilizarlos.