COMO SE SI ESTE PACIENTE TIENE CANCER?

C. Guillermo Couto, DVM, Dip. ACVIM y Sarah Sheafor, DVM

College of Veterinary Medicine -The Ohio State University

 

Pautas clínicas que sugieren cáncer

          Los tumores malignos son comunes en animales de compañía, y cuando se los detecta en forma temprana, remisiones y sobrevidas prolongadas son frequentes. Ciertas pautas obtenidas en la anamnesis, exploración clínica, y análisis de laboratorio sugieren (o confirman) un diagnóstico de cáncer.

          A. Anamnesis

                   1) Pérdida de peso en un paciente geriátrico en el cual se han descartado el hipertiroidismo, insuficiencia renal crónica, y enfermedades hepáticas y renales puede ser el resultado de un tumor maligno.

                   2) La presencia de melena ó hematemesis en un paciente en el cual se han descartado otras causas comunes de úlceras gastrointestinales (GI)   (eg;  antiinflamatorios no-esteroides, cuerpos extraños, o enfermedades renales y hepáticas) sugiere la presencia de un tumor GI (linfoma, leiomioma o leiomiosarcoma, carcinoma), un mastocitoma diseminado, o un gastrinoma.

                   3) Episodios de colapso asociados con palidez de membranas mucosas ocurren comunmente en perros con ruptura espontánea de hemangiosarcomas intraabdominales.

                   4) El desarrollo de convulsiones epileptiformes en perros o gatos geriátricos sugiere la presencia de un tumor de sistema nervioso central (SNC).

                   5) Las claudicaciones asociadas con neoplasmas pueden ser agudas ó crónicas. Los osteosarcomas de esqueleto apendicular comunmente causan claudicaciones agudas, mientras que las leucemias mieloides agudas frequentemente causan claudicaciones intermitentes migratorias (similares a las que ocurren en perros con poliartritis).

                   6) Secreciones nasales crónicas mucosas, mucopurulentas, ó hemorrágicas en perros geriátricos sugieren la presencia de un carcinoma o sarcoma de la cavidad nasal, mientras que en gatos las infecciones micóticas (eg; criptococosis) y los linfomas intranasales habitualmente resultan en secreciones nasales uni- o bilaterales. Si un paciente con secreción nasal crónica no responde al tratamiento con antibióticos, radiografías y biopsia de la cavidad nasal están indicadas.

                   7) La intolerancia al ejercicio, debilidad intermitente, episodiso de “colapso”, y megaesófago sugieren la presencia de miastenia gravis, la que frequentemente es un sindrome paraneoplástico en perros con timoma (en gatos, los timomas ocasionalmente causan polimiositis paraneoplástica).

                   8)  La poliuria y  polidipsia son comunes en perros con hipercalcemia paraneoplástica secundaria a linfoma, adenocarcinoma de sacos anales, y otros tumores malignos.

                   9) Cualquier masa, tumor, o deformaciones óseas en un perro o gato geriátrico debe ser evaluada para determinar si es la consequencia de un proceso neoplástico.

          B. Exploración clínica

                   1) Durante la exploración clínica se debe prestar atención a todos los ganglios linfáticos, particularente si se sospecha que el paciente tiene cáncer. La presencia de linfadenopatía generalizada o regional siempre debe ser evaluada por medio de aspiración por aguja fina (o punción ganglionar).

                   2) La detección de petequias y equimosis sugiere la presencia de trombocitopenia, un hallazgo común en perros con hemangiosarcoma, leucemia, y linfomas.

                   3) Secreciones hemorrágicas ó pútridas de los orificios corporales también sugiere la presencia de un tumor en esas áreas.

          C. Hallazgos de laboratorio

                   1) Anemia de la inflamación crónica es común en perros y gatos con una gran variedad de tumores malignos.

                   2) Eritrocitosis (o policitemia) puede ocurrir en perros con tumores renales (linfoma y adenocarcinoma), en perros con tumores extra-renales que producen eritropoyetina, ó en perros y gatos con policitemia vera.

                   3) La detección de gamopatías monoclonales sugiere la presencia de tumores (mieloma múltiple, leucemia linfática crónica, ó linfomas); sin embargo, también puede ocurrir en perros con ehrlichiosis y leishmaniosis, y en gatos con peritonitis infecciosa felina.

                   4) La presencia de leucocitosis puede sugerir la presencia de una leucemia crónica (sobre todo si es un perro con linfocitosis, en el cual leucemia linfática crónica es una buena posibilidad diagnóstica). Ciertos carcinomas de pulmón y adenocarcinomas de glándulas salivares pueden secretar un factor estimulante de colonias myeloides, resultando en una reacción leucemoidea.

                   5) Como mencionamos anteriormente, perros y gatos con procesos neoplásticos que involucran la médula ósea pueden desarrollar trombocitopenia. Esta citopenia también es común en perros con destrucción periférica de plaquetas (eg; coagulación intravscular diseminada en perros con hemangiosarcoma).

                   6) La presencia de bicitopenias ó pancitopenia sugiere patología medular, y debe ser evaluada a través de una aspiración ó biopsia de médula ósea.

                   7) Ciertos cambios morfológicos en los eritrocitos, por ejemplo fragmentos,  sugieren la presencia de anemia hemolítica microangiopática, la cual es común en perros con hemangiosarcoma y CID.

                   8) La detección de hipercalcemia en un perro geriátrico sugiere la presencia de un tumor; la hipercalcemia es rara en gatos con cancer, pero puede ocurrir en asociación con carcinomas espinocelulares, linfomas, ó ciertos sarcomas. La presencia de hipercalcemia es común en perros con linfoma, adenocarcinomas de los sacos anales, timomas, mieloma múltiple, y otros tumores malignos. Sin embargo, la hipercalcemia también puede ocurrir en pacientes con procesos no-neoplásticos (eg; intoxicación con rodenticidas que continene vitamina D, hipoadrenocorticismo, insuficiencia renal).

                   9) La presencia de hipoglucemia sintomática en perros (ó, rara vez, en gatos), sugiere un diagnóstico de insulinoma; sin embargo, ciertos tumores extrapancreáticos también pueden resultar en hipoglucemia (tumores hepáticos, leiomiomas ó leiomiosarcomas, hemangiosarcoma).